Otra versión de los hechos ocurridos en el 1ro de mayo:
Tenía que ser, la primera gran marcha en mucho tiempo, lo que será muy probablemente el inicio de muchas confrontaciones por venir en torno a la Ley 7 con sus más de 30,000 despidos a empleados públicos y las Alianzas Público Privada, y ante esa marcha de grandes dimensiones y repercusiones El Nuevo Día tiene que poner como foto de portada de su página online a una muchacha haciendo un grafiti. Una triste grafitera de los miles y miles que estuvieron allí y marcharon pacíficamente, sin revuelos, sin entrar en actividades que pudieran ser consideradas ilegales o revoltosas. Eso sumado al titular “obreros se dejan sentir” lo que hace es validar la idea de que los obreros, los sindicalistas o quien sea que se tire a la calle a luchar por algo que no coincida con el gobierno, necesitan recurrir a vandalismos para “hacerce sentir”. No está explícito pero es algo que se implica en el montaje. Esa decisión editorial también obvia el darle visibilidad a las dimensiones masivas de la marcha como hubiera sido poner una foto tomada desde un helicóptero o al menos una como la que puso El Vocero que sí da un sentido de masividad (lo mismo que el titular: “histórica marcha de sindicatos contra la ley 7“).
Pero mejor aún está la portada digital de Primera Hora, donde la marcha (a la que fueron alrededor de 30 mil personas) ni aparece en portada, en vez tenemos el que podría estar teniendo un adulterio Evelyn Vázquez (legisladora conocida por proponer resolver el problema fiscal del país buscando en galeones naufragados, entre otras Maripiladas). Todo esto me recuerda a las portadas del periódico chileno en el que trabajaban los actuales directores de El Nuevo Día y Primera Hora, en éstas, según presentadas en el documental “Un diario amable“, se destacaba a lo tabloide el posible amante de Michelle Bachelet y otras noticias amarillistas. La verdad es que en ese sentido el documental de Zona Franca no hace más que dar en el clavo: lo que nos espera es una trivialización brutal del periodismo, un periodismo light que puede muy bien servir de escudos para intereses sumamente conservadores y privados en vez de destinados al servicio público.





capitales tradicionales. Su receta no fueron plazas a lo romano, monumentos a lo Washington DC o parques y callejones románticos a lo francés. Berlín optó por el lado oscuro: buscó el grafiti y la instalación por encima de la pintura y las esculturas botando agua cristalina entre cachetes regordetes. Se negó a las plazas enormes que tanto de facistas pueden tener en su grandeza ordenada y pulida de blanco que no da espacio a nada más por que es “feo”. Se refugió en la discordia de tener recuerdos materiales de 























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