alaska y la backpacker desajustada

10 07 2008

“I’m so rusty” – la parte inteligente de mi cerebro comentaba con incredulidad, mientras a Spoiled Diana se le chorreaban las lagrimas en algun banquito anonimo del aeropuerto de Anchorage, Alaska. Era el colmo habia sola por paises disque tercermundistas en asia sin mucho reparo y de repednte alli estaba, en los Estados Unidos (ok, el fundillo de ese pais pero aun asi) toda intimidada. Tenia solo diez dolares en cash, nada en la ath, una guagua tan impuntual como las de pr y un hostal en un suburbio (odio los hostales en suburbios cuando no hay metro, siempre es un peo coger las guaguas en los suburbios). no se porque la idea del hostal me incomodaba tanto, lo habia hecho antes. Pero queria mi cuarto, no queria interactuar con nadie, y lo peor, tenia miedo  de que me vieran sola. Quizas es porque todos los ultimos viajes los he hecho acompanada, y es completamente otra onda viajar con tu familia, tu pareja, tu amiga, etc. Pero ya, se acabo, me voy a explorar, y dejar de estar en la maquina escribiendole a lectores invisibles, voy a desayunar con el retso de la gente, quien sabe y hasta hable -o quizas no, olvide mi pasta de dientes y cuando llegue todo estaba cerrado, suerte la mia. Y como hay que bregar con la que hay me lave la boca con jabon (con olor a vainilla si de algo vale), pero me huelo que no sera suficiente. tambien se me olvido el cepillo de diente, el desodorante y, por poco, la camara. un desastre. rusty a la mil, pero por algun lado hay que empezar y no puedo darme el lujo de olvidar el recuerdo de las Montanas Rocosas, apareciendo milagrosamente entre medio de las nubes, deshaciendolas con sus picos para acompanar nuestro avion por mas de una hora hasta llegar a alaska donde, porsupuesto, nos acompanarian mas montanas, bellas y escarpadas… y con la poquita nieve que el calentamiento global les ha dejado.