Y no había luz en ¨Repertorio¨ una protesta en risa y silencio

29 08 2008

Hay quienes se valen de lágrimas. Otros, prefieren gritar. Pero esta semana ni el uno ni el otro fueron los elementos dramáticos escogidos para protestar. Por el contrario, el grupo Y no habia luz, presentó una serie de piezas en las que el silencio y la risa sobrecogían al espectador en un mundo altamente doloroso. Soledad, conformismo, dictaduras vestidas de democracia… estos son los temas centrales de las cinco piezas presentadas como parte de ¨Repertorio¨, obra que se presenta en el Teatro Julia de Burgos, hoy y mañana a las 8 pm. 

Con una propuesta semi experimental e informada de las corrientes estéticas surrealistas en el teatro de vanguardia, este grupo de jóvenes ofreció una muestra de su trabajo en los últimos cinco años que, si bien dejaba ver el hecho de que la mayoría son todavia estudiantes y hace falta pulir un poco más, también demostró que el talento ciertamente va por buen camino.

La primera pieza, ¨Casa tomada¨, fue una interesante pieza en la que a través de la danza experimental y el mimodrama se interpretó el cuento de Julio Cortazar del cual la pieza saca su título. La riqueza del trabajo residió principalmente en el uso ingenioso de la utileria que poco a poco, entre el baile y la expresión corporal, iban cobrando vida: al punto que simples agujas de tejer terminaban volando por los cielos tal cuales flechas en llama. Esta intelegicencia a la hora de tomar elementos cotidianos como agujas, caballos de juguete, bolas, y cubos, y combertilos en personajes o símbolos más que meros accesorios, fue el punto fuerte de la presentación, que alcanzó su mejor expresión en ¨Cu-tendencia¨.

En esta pieza, dividida en dos partes y presentada originalmente como parte del festival del objeto performático, parte de la figura geométrica del cubo para metaforizar sobre lo cuadrado en nuestras vida y sociedad. En la primera parte el silencio impera y más que decir las cosas, estas se muestran. Es aquí donde la quimica de las gemelas Helfeld resulta irresistible, y la interpretación ¨juguetona pero triste¨ de Yussef Soto resulta tan cautivadora como en Fin del Sueño. Luego, a través de un recurso clásico (el sueño de un personaje) surge una segunda historia en la que se utiliza un elemento no tan clásico (las marionetas). Y ue este constante ir y venir entre las modidas clásicas del teatro y los giros inesperados lo que hicieron de ¨Repertorio¨ una pieza digna. Poder ver a estos artistas caminando la línea fina entre el cliché y la innovación y, la mayoría de las veces (excepto los pocos momentos en que la pasión por la protesta política podía más), tirando más hacia lo innovador que lo predecible lo que hicieron de esta propuesta una ganadora.

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