Tienen que haber más blogs cubanos que ¨Generación Y¨

21 09 2009
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Mil caras, una sola voz...¿libertad de expresión?

Ya basta. Cada vez que Cuba sale a relucir en los medios (como ahora con el concierto por la paz de Juanes), lógicamente le sigue un artículo sobre la libertad de expresión y de cabeza viene la increible historia de Yoani Sánchez y su blog Generación Y.

Se ha vuelto todo un cliché, un lugar común total. Es como si los periodistas siempre se levantaran vagos los día de ¨Cuba como noticia¨ y se acuerdan que otro medio dijo que había una bloguera cubana famosa- ¨sí, esa que no le sigue el rolo a Fídel, ¿cómo era qué se llamaba?¨, ¨yo no sé googleala¨dice el otro- y voila! aparecen los cuarentamil artículos sobre Yoani Sánchez.

Es un patrón clásico de los medios de comunicación: es noticia lo que otros medios publican. ¨Ley¨que lleva a sus dos lógicas derivadas: si otro medio lo publicó tiene que ser cierto y si muchos medios lo publicaron tiene que ser importante. Y así se queda la noticia encerrada en un ciclo tautológico.

En el caso de Yoani Sánchez resulta particularmente irónico porque se usa su blog como ejemplo de libertad de expresión, ese pilar (¿más teoría que realidad?) de la prensa contemporánea. Mas como cada vez que hablan de libertad de expresión en Cuba y del internet como un medio que puede proveer un escape se recurre al mismo ejemplo, Generación Y, pues en verdad lo que se hace es limitar la información. Sólo hay una versión. No se exploran opciones, alternativas, otros blogs, si quiera otros espacios online en los que los cubanos se puedan estar manifestándose, aunque sin los premios que Yoani Sánchez siempre se lleva.

No se trata de ser una ¨hater¨ de Yoani Sánchez, de seguro su blog ha ganado tanto reconocimiento porque en gran parte lo merece: es consistente, inteligente y sensible. Pero eso no quita el que a fin de cuentas libertad de expresión en Cuba termina siendo la versión de Generacion Y, lo que Yoani (y no Simón) dice.

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Para no quedarme en la crítica y continuar el ciclo de sólo nombrar a Yoani Sánchez, posteo algo mañana sobre otros websites interesantes ¨desde Cuba¨. Mientras pueden empezar por explorar Bloggers Cuba, un directorio ¨manufactorado por bloggers que viven en Cuba y opinan sobre la realidad de la isla desde adentro¨.

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Bye bye Mr. Swayze

19 09 2009

Nunca fui la mega fan de Patrick Swayze pero al protagonizar cierta peliculita llamada Dirty Dancing, su impacto en mi vida fue inescapable. Dirty Dancing fue lo que todas las peliculas de baile mainstream aspiran ser: un filme lleno de baile, emoción, triunfo sobre las adversidades para descubrir quien eres realmente y claro, un éxito taquillero. La diferencia es que Dirty Dancing, muy a pesar de su título, tenía inocencia. No se sentía forzada, ni era una búsqueda por fama, y lo que nos une tanto a los personajes es su ¨pureza¨por así decirlo. Cierto, Patrick Swayze caracteriza a un personaje que tiene imagen de bad boy pero ese es precisamente el punto, que él no lo es realmente y a través del baile ambos (tanto el chico como la chica) descubren quienes son y quizás más importante aún, quienes quieren ser.

Por la leyenda del Mr. Swayze y su dirty dancing:





Ante la censura…¨Fábulas Viables¨

14 09 2009

En medio del reciente debate en torno a esos ¨libros malditos¨ censurados por el Departamento de Educación, Diálogo Digital ha publicado este texto del joven escritor Sergio C. Gutierrez Negrón que me parece aborda el tema de una forma muy interesante, provocadora (pero sin venir a provocar) y sobretodo sin caer en el sermoneo constante con el que tan frecuentemente se pretende hacer ¨discusión¨cultural en este país (y esto lo digo tanto para ¨liberales¨ como ¨conservadores¨). Pa que pensemos un rato…

¨Fábulas viables¨
Por: Sergio C. Gutiérrez-Negrón
De: Especial para Diálogo Digital

1.
Digamos que comienza como uno de esos viejos chistes. Un puertorriqueño, un colombiano, un argentino y una norteamericana conversan en una esquina de una lujosa casa de un estado sureño (ochenta años atrás, tres de estos cuatro hubiesen sido perseguidos). Digamos también que hacen inventario de las respectivas desgracias nacionales. El colombiano se acomoda el cuello de la camisa, se ajusta los espejuelos, y comenta que su país se inventó el narcoturismo. El argentino ríe y hace alguna referencia elaborada a la catástrofe económica del corralito. La norteamericana da un sorbo de su copa de plástico y tira de sus hombros, como si el gentilicio fuese suficiente. El puertorriqueño se juega con la barba y busca cómo hacer algún comentario jocoso de su situación política. Mas, cuando casi tiene algo de su gobernador republicano y su parecido a una caricatura, el colombiano lo interrumpe y dice que los puertorriqueños tienen, ahora, la Inquisición de Torquemada.

Digamos eso.

2.
Que comienzan las preguntas, por supuesto. La explicación generalizada, nacida de un breve artículo que leyó el puertorriqueño en la versión en línea de un periódico. Menciona al Secretario de Educación, dice algo borroso acerca de las palabras soeces que se encuentran en estos libros. Les da un breve resumen de algunos de ellos, les explica que son libros que han sido escritos por, o tratan de, maricones con bigotes, porquería lumpen, tecatos, y desagradables comunistas exiliados a México, entre otros males. En breve, les dice, casi las cinco últimas décadas de la relumbrante escoria de la literatura puertorriqueña.

Sonríe.

3.
Digamos que todos se quedan un poco confundidos. Digamos que alguien pregunta que qué queda al remover esos libros de los currículos escolares. Digamos que el puertorriqueño dice que quedan algunas piezas naturalistas de principio de siglo, una que otra cosa de la ruralía de la primera mitad del Veinte. Quizás algo se le escapa, aclara. El argentino, luego de añadir alguna palabra estereotípicamente argentina, dice que, por lo menos, eso les da a los jóvenes puertorriqueños la oportunidad de borrar casi un siglo, empezar desde cero. Y no suena mal, claro está.

4.
El puertorriqueño se queda con eso en la cabeza, de seguro. Piensa que, por qué no, debería alentar al Secretario de Educación a eliminar unos cuantos libros de historia, además. Quizás inclusive modificar un poco el calendario de días feriados. De este modo, saltar de finales del diecinueve al veintiuno, con un pasivo intercambio de poder colonial. No suena nada mal. Quizás, con un poco más de fondos, se podría inclusive contratar nuevos escritores que reescriban todo lo removido (obvia referencia a cierto libro que no trata de una granja de animales, cuyo nombre son unas siglas ochentosas). En vez de todas las trivialidades que parió el siglo pasado, estos obreros de las letras podrían intentar contextualizar todos los héroes que los actuales olvidaron. Muchísimas tramas posibles: famosos cirujanos de increíble habilidad en el tenis que renacen con la meta de salvar a un país; jóvenes de oscuras melenas de buen y limpio linaje (cristianos viejos, claro está) que combaten corruptos con horribles casos de calvicie y buen gusto por trajes de tres piezas; quizás, la maravillosa épica de cómo se combatió una pila de ogros que buscaron cambiar el código civil, concluyendo, claro está, con la mariconería que aquejó la sociedad puertorriqueña por el último siglo. Y, no se puede olvidar, la excelsa Batalla de la Pimienta combatida en dos frentes, contra temibles universitarios y fuertísimos chamaquitos de escuela intermedia.

5.
Digamos que la censura no es algo tan feo. Digamos que se trata de un chiste. Que es algo necesario para proteger a una sociedad. Digámoslo lo suficiente, de corrido y con altoparlantes, como hemos hecho otras veces, a ver si así, finalmente, nos tragamos el buche.

El autor es egresado de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, con un bachillerato en periodismo y literatura. Actualmente hace su maestría en literatura en Emory University en Atlanta.





¡Olé Patricia pero que arte tienes gitana!

12 09 2009

patriciaguerrero_1No llevo a penas dos semanas en Amsterdam. Pero ya estoy buscando los espacios de flamenco y en esa búsqueda por este fiero arte me acabo de encontrar con este videillo de Patricia Guerrero.

Patricia es una bailaora granadina de 20 años que estará viniendo próximamente a Amsterdam (donde me encuentro haciendo mi maestría) y vaya que si baila la chica.

Se los dejo pa que se lo gocen, está súper su gracia, su bravura (pero sin exagerar), es muy genuina la chica, se nota que le sale de adentro, sin pretensiones: Flamenco.

Por Alegrías.





La muerte del cisne…en versión Hoola Hoop

10 09 2009

La performera Judith Lanigan le ha dedicado su vida al hoola hoop, sí ese objeto redondo hecho de plástico que tanta frustraciones nos dio a algunos en nuestra niñez. Pero Lanigan lo ha elevado a toda una profesión siendo su obra maestra esta versión muy peculiar de ¨La muerte del cisne¨, parte culminante de ese icónico ballet romántico ¨El lago de los cisnes¨.

Para los que no creían en el arte posmoderno aquí tienen la muerte del cisne en Hoola Hoop, una mezcla de ingenuidad y cinismo, adorabilidad romántica y burla. Más abajo, la versión original interpretada por la reconocida bailarina rusa Anna Pavlova. La verdad es que a la luz del original la copia no parece tan desubicada.





A falta de clases de arte, ¿mamá?

8 09 2009

Ante el inminente asote que está recibiendo la cultura en Puerto Rico (y en muchos otros lugares), es necesario tomar medidas de contingencias. Que pueden ser tan simples como un padre/madre enseñarle a su hijo/a el arte de mirar, la maravilla de observar su entorno más allá de lo meramente funcional, sino poder ver y deleitarse también con cómo un árbol recién florecido puede crear una lluvia de flores amarillas o cuán diferent se ve el cielo cuando se mira desde debajo del agua, sumergido en la playa.

Este artículo del Boston Globe ofrece otras posibilidades de cómo los padres y madres pueden ayudar a subsanar el vacío que deja la falta de apoyo institucional y gubernamental hacia las artes (desde el despido de maestros de arte, hasta la falta de fondos – o sea la desmantelación virtual de instituciones artísticas y culturales como el Instituto de Cultura Puertorriqueño). Me preocupa un poco que esto se vuelva un relegarle los padres la responsabilidad de educar a las próximas generaciones sobre sensibilidades culturales y artística, una salida facil del gobierno que cada vez más busca librarse de lo que han sido sus responsabilidades (empleo, salud, retiro, educación). pero a la misma vez entiendo que el proyecto educativo de un pueblo no le corresponde únicamente a las escuelas – la casa, la familia, tambiñen son escuelas, aprovechémoslas pues.

Use your imagination
How parents can fill the void when schools cut arts and music programs
By Don Aucoin
Globe Staff / September 1, 2009

One day, when Barbara Martin was 11 years old and lounging around her Tennessee home with her three siblings, their mother returned from a backyard foray with some unexpected marching orders.

“Everyone should spend five minutes in the hammock looking up at the blue sky through the yellow leaves,’’ she told them. The children complied. “It was an extraordinary visual effect,’’ recalls Martin. “The colors were so fabulous on that fall day, it had the power to feed your soul.’’

That maternal lesson on the importance of forging a connection to the visual world, of seeing the world as a work of art, evidently stuck with Martin: Today, she is the Alfond curator of education at the Museum of Fine Arts.

But what if you’re an average parent? How do you instill an appreciation for the arts in your kids, thereby enlarging their creative and critical-thinking skills while deepening their enjoyment of life?

The question has added urgency at the moment. The statewide education budget crunch has prompted many cash-strapped schools to cut back on programs in music, theater, dance, photography, and the visual arts. In February, a report by the Boston Foundation found that as students in Boston’s 143 public schools move into the higher grades, their access to arts programs of all kinds sharply diminishes.

For parents who want to pick up the slack and shoulder the role of arts advocate and educator, one place to start is exactly where Martin’s mother began: in the home. The first art to develop is the art of looking. Martin says parents should foster “a visual awareness of your surroundings’’ within their children. “Think of looking games as something to do when you’re walking. ‘How many colors can you find in this landscape? What story can we tell each other about this picture?’ ’’ she says. “Think about opportunities to engage your kids with the visual world.’’

While you’re doing that, stock an “art shelf’’ or an “art box’’ with plenty of construction paper, markers, fabric scraps, and old magazines (for cutting pictures out of). That way, when inspiration strikes your child, he or she will have the tools at hand to execute their vision.

The next step is to take them to a museum, so they can see how the pros do it. The MFA offers activity sheets for children, called “Art Connections,’’ that allow them to explore “Mythical Creatures, Powerful Figures, Flowers, Cats, or Writing.’’ Also available at the museum are art classes for kids, a visiting guide replete with “gallery games,’’ a family audio guide, and a “Family Art Cart’’ for children ages 4 and older.

Martin advises parents to build field trips with their kids around a theme. For instance, using the MFA’s self-guiding “Art Connections,’’ parents and children could follow the theme of “Writing in Art’’ from a cuneiform inscription dating to ancient Assyria to an inscribed golden bowl in the early-Greece gallery to the Egyptian funerary arts gallery.

“What you want in visiting a museum is a balance of focus and freedom,’’ says Martin. “Affirm your child’s observations. ‘Ah, so you’re noticing the brushstrokes are short and choppy. Oh, so you think the bird is about to eat the worm.’ ’’

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