De lo que constituye el baile- ejem, los vídeos de baile

23 04 2008

Acabo de descubrir a través del blog Háblame de música un website para hacer y compartir playlists de desde música hasta vídeos. Chévere, no? Así que decidí entrar al susodicho Imeem y veo que se pueden hacer playlists con videos de danza, estupendo quizás puedo crear una versión más techie friendly para los posts sobre vídeos de danza. Clickeo en la categoría correspondiente y saben que aparece? un chorro de vídeos de “booty shake”, “booty bounce” y “booty popping”…….:S…… Al parecer el medio puede ser innovador pero la cultura no tanto, aunque bueno, quizás me equivoco – había uno muy progresivo, así bien “up front”, si mal no recuerdo se llamaba “huge boobs”, nice…. not.





Haflah!…de las posibilidades artísticas del belly dancing

14 04 2008

Cuando se piensa en belly dancing, muchas imágenes e ideas vienen a la cabeza, pero rara vez éstas se encuentran asociadas a palabras como “arte”. Velos, caderas y, de vez en cuando, dólares, se cuelan con mayor persistencia en nuestras mentes ante la mención de tal tipo de danza. Y es que si bien el baile en general ha logrado establecerse como arte, hay bailes y hay bailes, y no es lo mismo decir ballet (o incluso danza moderna) con su historial de validación artística y/o intelectual que hablar de bailes populares como la salsa, el tango, o el belly dancing.

En el caso de la danza del vientre, resulta aún más difícil conceptualizarlo como arte porque la mayoría de la exposición que tiene está limitada a restaurantes, un contexto que lo limita al espectáculo: puro show para crear placer en 15 minutos. Placer que con frecuencia tiene menos que ver con destreza y sensibilidad artística que con consumo visual del cuerpo femenino y de lo exótico. En estos lugares el belly dancing se vuelve postal de desiertos con dátiles y mujeres bellas, nada más hay que considerar que a este baile también se le llama “danza del Medio Oriente”, es ícono directo de su localidad pero en cambio nadie habla de la “danza de Puerto Rico” para referirse al reggaetón. Ante estas circunstancias no resulta de extrañar que va a ser muy dificl encontrar una pieza de belly dancing en el American Dance Festival o en el repertorio de algún “gran coreógrafo”.

En medio de este contexto se llevó a cabo el primer “Haflah” de Araba Café Teatro. Y ya desde el nombre, que en árabe señala un encuentro para reunirse y bailar, se nota una diferencia con el mundo exótico y comercializado del belly dancing al que estamos acostumbrados (bajo ese esquema de seguro le hubieran llamado “Arabian Fantasy”, “noche de Magia Oriental” o mejor aún “la lámpara mágica”).

Al ser la presentación la actividad de cierre de unos cursos de baile del vientre ofrecidos en el susodicho café teatro, el talento estuvo compuesto en gran medida por amateurs. En consecuencia se vio descoordinación o destiempo entre los bailarines en ocasiones, mas no fue algo que impidiera el disfrute pues, de nuevo, esto era un haflah, una reunión para celebrar y la informalidad no resultaba ofensiva al concepto de lo que se quería presentar.

Es así como otros elementos como el repertorio pudieron sobresalir a pesar de las “fallas” en algunos de los intérpretes. Resultó evidente que los organizadores de la actividad hicieron un esfuerzo en llevar el belly dancing a sus máximas posibilidades. No sólo se presentaron las formas usuales de esta danza con sus velos, panderetas y espadas, sino que también se trabajaron fusiones con el flamenco, y la interpretación del baile con música no tradicional como tango, rock y progressive. Esto le dio variedad a la actividad, y si bien no todas las presentaciones estuvieron a la misma altura, en general dejaban al público con un aire de satisfacción.

Pero quizás la mayor innovación estuvo en una pieza que era un performance hecho a partir del belly dance. En este trabajo las bailarinas partieron de un esquema teatral (hay cuatro amigas y de repente una se queda viuda) para luego pasar a jugar con las expectativas tradicionales que tenemos de las bailarines de belly dancing y en extensión las mujeres orientales. Las que parecían bien sexys resultan no serlo tanto y las que estaban cubiertas por burcas resultan estar mucho menos sometidas de lo que esperaríamos de estas “otras” mujeres que los medios nos presentan como tan increíblemente diferentes a “nosotros”.

El primer haflah de Araba no fue una actividad libre de fallas, tampoco la máxima exposición de las posibilidades artísticas del belly dancing, pero ciertamente abrió el camino y mostró que se puede hace mucho más con este tipo de baile que lo que estamos acostumbrados a ver. De la misma forma que otros bailes populares como el flamenco han logrado tener un poco de más presencia en contextos artísticos como en el trabajo de compañías como la de Sara Baras y sobretodo en el trabajo fílmico de Carlos Saura, se podría hacer mucho más con el belly dancing de lo que se ha hecho hasta ahora. Es cuestión de creatividad e iniciativa. Y por ahí vamos.