El cascanueces: Ballet Concierto revisita el clásico

9 12 2008

Llega la navidad y con ella el repertorio clásico de actividades culturales: La Feria, los bailables de año nuevo, las parrandas, la música jíbara que hasta se sorprende a sí misma de estar sonando en lugares tan extraños como Borders…. y llega también El Cascanueces.

De plano digo que soy una fan total de este ballet, en gran medida por la música de Pyotr Ilyich Tchaikovsky qtchaikovskiue aún sin bailarinas mostrándote una historia logra hacer volar la imaginación de cualquiera. Pero tampoco me deja de sorprender lo bien que va la música con la historia de Clara, una joven a quien en una navidad le regalan un cascanueces que resulta ser en realidad un príncipe que la lleva a descubrir todo un mundo de fantasía lleno de peligros, misterios y belleza. A poco es como la versión en ballet de “Alicia en el país de las maravillas”, lo único que en vez de conejos y gatos tenemos cascanueces y ratones.

La historia, una adaptación hecha por Alejandro Dumas de la historia “El Cascanueces y el rey Ratón”  del escritor alemán romántico E.T.A. Hoffman, fue contada por vez número 28 por el Ballet Concierto de Puerto Rico el pasado fin de semana. Si bien al lado de los más de cien años que se lleva interpretando el ballet, los 28 de Ballet Concierto parecen poco, la realidad es que no lo es: lograr recapturar y retener la magia de una producción que precisamente por ser un clásico uno no puede alterar demasiado es un reto para cualquier director y me place increíblemente decir que Ballet Concierto lo logró este año.

La técnica fue muy buena, para nada se sintió como un recital a pesar de que ser un ratoncito en El Cascanueces es a poco uno de los “rites of passage” de cualquier niña que haya cogido ballet en nutcrackerPuerto Rico. La escenografía también estubo de lujo, contando incluso con cierta pirotecnia que sorprendió al público y que si bien un poco inesperada para un ballet resultó muy adecuada en una presentación que es a fin de cuentas una actividad familiar y a la que asisten muchos niños.

Eso sí, a pesar de que la técnica fue impecable en la mayoría, tengo que decir que el artista invitado Miroslav Pejic dejo mucho que desear. El hombre por poco deja caer a su compañera, y no fue una sino varias veces las que le tembló el agarre en los “lifts” o levantamientos, no se puede permitir tal cosa en un dueto, mata la pieza y ni hablemos de las posibles consecuencias para la pobre mujer que se toma ese riesgo. Además, si bien se entiende que la coreografía estaba hecha para que se luciera la mujer y no él, Pejic pudo haber bailado con un poco más de entusiasmo, su interpretación fue floja.

Mas no quisiera cerrar este artículo en esa nota porque la mayoría de las interpretaciones fueron de mucha altura, en  particular las de Maru Toro ý Tania Velez. Toro, hizo de la Colombina, una de las muñecas que el mago presenta antes de regalarle a Clara el Cascanueces y la precisión con la que interpretó los movimientos entrecortados de una muñeca fue hermosa, también me gustó mucho su picardía a la hora de interpretar la Danza China. La verdadera técnica es poder hacer todos los pasos correctamente pero saber interpretarlos también, darles personalidad, y si hay algo que Toro tiene en escena es personalidad, me encantó. Y por supuesto, quien interpretara uno de los personajes principales, la Hada Grajea, no se podía quedar atrás, Tania Vélez logró estar a la altura de esa esquisita canción de Tchaikovski cuya melodía todos conocemos (aunque sea tan sólo por la película Fantasia), “The dance of the sugar plum fairy”.

La producción de Ballet Concierto no tenía ningún elemento particularmente diferente o nuevo, pero tampoco lo pretendía, después de todo se trata de El Cascanueces y como dicen los gringos, “if something is not broken, why fix it?” (si algo no está roto, ¿por qué arreglarlo?). En definitiva, una excelente apertura para la temporada festiva. ¡Feliz navidad!

Arriba la versión de El Cascanueces de Disney, en la película Fantasia. Inicia con “dance of the sugar plum fairy”





La “coolificación” de Ballet Concierto: el XXI Festival de Coreógrafos

31 10 2007

Con un título que lleva todas las de venderse como oferta innovadora (signos de exclamación, apertura a múltiples ritmos y uso de un pronombre inclusivo) Ballet Concierto de Puerto Rico presentó su XXII Festival de Coreógrafos: ¨¡Bailando al son que me toquen!¨. Como todos los años, se pretendía hacer una especie de compilación de baile en la que coreógrafos de diversos países presentan sus trabajos; dándole una oportunidad tanto al público como los estudiantes de Ballet Concierto de exponerse a cosas diferentes. Y ciertamente, cosas muy diferentes fueron las que se vieron.

Si bien se reconoce el esfuerzo que conlleva realizar una actividad dedicada exclusivamente al baile en un espacio tan prestigioso-ejem caro- como el Centro de Bellas Artes de San Juan, hay que resaltar que el espectáculo fue altamente inconsistente en términos de calidad. Tuvo, en resumidas cuentas, dos números regulares con coreografías que estaban bien pero que no decían mucho ni aportaban nada nuevo al mundo del baile (mucho menos al arte en general); dos trabajos geniales, y una aberración total que parecía más talent show de high school que otra cosa.

bailando.jpg

Empezemos por lo bueno: “4 x tango” de Denisse Eliza y “Abriendo puertas” de Emmanuel de Jesús, ambos puertorriqueños y también los dos coreógrafos más jóvenes de la actividad. En el caso de “4 x tango”, que ganó el premio de mejor coreografía, se hizo un estudio cronológico del desarrollo del tango desde sus inicios hasta las mezclas actuales con la electrónica, siendo particularmente interesante el uso de proyectores y elementos multimedia como parte de la escenografía. Este elemnto multimedia está muy en voga en el mundo de la danza contemporánea (Sylvie Guillen, Ballet Nacional de Marseille, etc.) , pero en Puerto Rico como que no acaba de llegar.

Por otro lado, “Abriendo puertas”, que mereció una mención especial, tomó una premisa tan simple como abrir una puerta (sí, literalmente eso es el germen creador de la pieza) para comentar sobre la paz y la tolerancia tanto desde la conocida frase de “salir del closet” (eran nueve hombres entrando y saliendo constantemente a través de estas puertas, y, considerando los debates sobre la resolución 99, no creo que sea casual) hasta la incomunicación que a veces representa vivir en un mundo tan apresurado y complicado como el nuestro.

Sin embargo, las primeras dos piezas, “Preludio numero 1” de Eloy Barragán y “La valse” de Héctor Sanzano, resultaron bastante ordinarias (en gran medida por la pobre interpretación técnica de los bailarines quienes se fueron de tiempo, tuvieron problemas de spacing, entre otras novatadas no dignas de una compañía) y la última, “Grafiti” de Marie Frances Pérez fue un final bastante nebuloso.

Marie Frances Pérez posando para el "Bombón de Así" de Primera Hora donde "Las interesadas en participar en esta sección envíe -para evaluación- sus fotos en colores de cuerpo entero en bikini"...nice.

Marie Frances Pérez posando para el "Bombón de Así" de Primera Hora donde "Las interesadas en participar en esta sección envíe -para evaluación- sus fotos en colores de cuerpo entero en bikini"...nice.

Se entiende que Ballet Concierto es una escuela de ballet y probablemente no están muy en contacto con el mundo del hip hop, pero por dios, eso no es excusa, si te presentas como profesional bailas como profesional, sea tu campo o no, y si no te sale, pues en verdad, ten la humildad de cederle el espacio a los que saben. Mas no sólo estoy hablando de la calidad del baile (los nenes de juventour les dan tres patás) sino también la misma coreografía, que era un “remake” de lo que ya se ha visto cuarenta mil veces en Save the Last Dance, Step up y Center Stage entre otras películas recientes: muchachas de ballet de repente descubren lo urbano y voila!: todos términamos bailando felices, bla bla bla… nada nuevo y ni siquiera contaba con una coreografía llamativa con pasos interesantes… eso pasa cuando el mayor credencial del artista es ser director coreográfico de Miguelito.

Y fueron esos subes y bajas lo que le dio un feeling entre amateur y apresurado a la producción como si hubiera que cumplir con este statement “in” de “¡Bailando al son que me toquen!” a como dé lugar. Uno esperaría que con ese título se jugaría con los muchos posibles bailes dependiendo del son que se diera, pero terminó sintiéndose como una excusa para abarcar tanto el hip hop como el ballet en un sólo show, en un esfuerzo que parecía estar orquestado para promover una “coolificación” de Ballet Concierto. Esto en un momento en que el ballet ha perdido exposición en la Isla y las nenas son llevadas a participar del “reggeatoni” de Kellogs con Toni el Tigre, en vez de entrenamiento formal en baile, como solía ser el ritual de las niñas buenas de clase media.

Se entiende los deseos de integrar otras cosas, es más es una aspiración súper necesaria en el arte, pero no cuando se siente forzado, no cuando viene tan empujado a lo apucha y traga porque como bien nos han dejado saber los anuncios de Sprite, la desesperación no es sexy, y peor aun, es evidente.