Un volcán islandés: el sueño de un terrorista

21 04 2010

AFP PHOTO/ PETER MUHLY

Hoy se abrieron oficialmente los cielos europeos, ese espacio que damos por dado por natural, pero que está tan colonizado como cualquier expreso repleto de camiones, barras y moteles. Pero antes que nos podamos relajar ante la posibilidad de no tener que volver a escribir (o no quiera dios, pronunciar) aquel enrevesado nombre que lleva el volcán islandés (sí, tú sabes cual). Recordemos que…

No hubo bombas, ni metrallas, y mucho menos, líquidos y objetos altamente flamables en las partes del cuerpo donde la luz del sol nunca llega. Sin embargo, por más de una semana decenas de aeropuertos se fueron de vacaciones forzadas y el espacio aéreo de una de las regiones con más capital y poder en el mundo se encontró cerrado. Un triste volcán. Una de esas cosas arcaicas que suena a cretaceo o paleozoico. Algo de tierras míticas y no civilizadas le dio tremendo pasme a la tecnología.

Y de repente algo se hizo muy evidente: no hace falta destrucción, o grandes hazañas violentas, lo esencial, lo más efectivo es cortar el flujo. El gran acto rebelde está en asegurar la inacción. En esta época globalizada de redes y flujos constantes donde todo se vive ¨en tiempo real¨ la verdadera revolución está en devolver la sensación de tiempo (que tienes que esperar, ¡coño!) y decir que no: por aquí no pasas, ahora te aguantas.

Y la gente se hizo un ocho, y la industria de flores y otros artículos rápidamente perecederos se vino a pique, y los gobiernos de la Unión con más ¨estanding¨en estos momentos (que ciertamente no es la de los Estados no tan Unidos) mostró su vulnerabilidad total. Europa se quedó en calzoncillos, su verdad expuesta al mundo: que la crisis económica le dió tan duro como a otros, que no hay solidaridad alguna entre los gobiernos que dicen pertenecer a la misma unión, que no hay planificación ante emergencias naturales como si los desastres naturales y el calentamiento global fuera cosa exclusiva del tercer mundo. Que con ipads y jets no se controla todo. Que siempre queda algo al margen, que eventualmente regresa y exige una voz, poder.

Ni en los sueños de Osama hubiera ocurrido.

AP Photo/ Brynjar Gauti)

TORSTEN SILZ/ AFP/ Getty Images

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“Slumdog Millionaire”: un “Ciudad de Dios” indio sobre los olvidados del mundo

31 12 2008

Jamal, un chico pobre, huérfano, nacido en uno de los “slums” de Mumbai va al programa (indio) Who Wants to be a Millionaire y ¡sorpresa! asierta una pregunta tras otra. Cualquiera diría que es otra de esas fantasías rosadas de Hollywood, esta vez con el ingrediente exótico de ser en la India en vez de un guetto de Los Angeles.

Pero “Slumdog Millionaire” , dirigida por Danny Boyle, sigue más la tradición Tercer Mundista de “Ciudad de Dios” de Fernando Meirelles que los Cinderella Stories del Primer Mundo cinematográfico por excelencia, Hollywood. Con un soundtrack espectacular somos perseguidos por la policía junto a Jamal y su hermano, Salim, por el guetto de Mumbai en una escena que replica el inicio de “Ciudad de Dios”.

De esta forma “Slumdog Millionaire” nos permite penetrar en un mundo olvidado, hasta cierto punto intocable, un mundo de pobreza extrema, pero donde a fin de cuentas los niños siguen siendo niños y hacen sus travesuras como cualquier otro. Según se desarrolla el filme se mezcla la inocencia de la niñez con un endurecimiento y cinismo de la adultez según van creciendo los niños y la vida les va demostrando que en efecto, sí importa el que hayan nacido en un “slum”. Mas, como en “Ciudad de Dios”, y en muchas otras películas que tratan el desarrollo de las personas que nacen en la pobreza extrema (desde los gangster movies hasta los westerns), hay dos figuas hermanadas (sean hermanos, primos o mejores amigos), uno escoge el bien y otro el “mal”.

Mas lo que resalta del filme es que logra retratar la vida de Jamal desde su infancia hasta su llegada al programa de televisión manteniendo un espíritu de genuinidad: los actores son indios, se trabajan problemas claves en la india como las tensiones religiosas entre el Islam y el Hinduismo, y su rol en el mundo global-¿quién no ha hablado con algún indio al hacer una llamada de “servicio al cliente” para arreglar su máquina?… Incluso se le rinde un pequeño homenaje al cine indio, Bollywood y a las idiosincracias culturales de ese país. No hay ni un sólo beso en la boca durante toda la película, el “beso” entre la pareja romántica (pues por su puesto hay una trágica pareja romántica, el dramatismo es muy popular en el cine indio) es un beso al que se le hace un “freeze” antes de ser completado, los labios nunca se tocan, respetando así lo que hasta hace poco fuera una ley en el cine indio donde la gente no podía aparecer en escena besándose. Además hay hasta una irrupción de los bailes a gran escala al estilo de los músicales de Bollyood.

Y así como “Ciudad de Dios” nos permitió ver otra cara de Río de Janeiro, y de Brasil, una cara tanto oscura como bella a la vez, “Slumdog Millionaire” nos presenta otro lado del Mumbai. Precisamente el Mumbai donde recientemente ocurriera un atroz ataque terrorista aparentemente por un grupo extremista islámico.

Y aunque los creadores de este filme no podían haber sabido que eso iba a pasar, igual que probablemente no se olían el desastre económico en los Estados Unidos, el que salga esta película ahora es un timing esquisito. India, con su desarrollo rampante y posible posicionamiento como una de las economías más fructiferas del mundo, sobretodo ahora que la “caída” de los Estados Unidos deja más espacio a otros países, tiene que enfrentar la increible desigualdad que se vive en su país – esos millones de personas que quedan desplazados en el impulso hacia la “modernización” y “globalización” que han hecho de Mumbai, entre otras ciudades indias los centros de las nuevas tecnologías de la información (IT).

Aún más, ante la crisis económica que se proyecta impactará mucho más allá de los Estados Unidos el mundo en su totalidad tiene que llevar a cabo esa reflexión. ¿Dónde quedan los desplazados de la globalización? Nuestro protagonista en “Slumdog Millionaire” tiene un show que lo salva, pero acaso ¿hay algún show o remedio mediático que nos salve de la burbuja económica reventada? Y una vez salgamos del hoyo, ¿cómo podemos redefinir las relaciones económicas e internacionales para ser un mundo aunque sea un poquitín más justo? Un lugar donde no tengamos que seguir extremesiéndonos ante la realidad de películas sobre los olvidados del mundo.

Algunos enlaces sobre los slums en India:

1.Sobre los “slums” en India y los problemas de planificación que se enfrenta:

        “Poverty and slums in India : impact of changing economic landscape” – por el South Asia Analysis Group

2. Sobre Dharavi, uno de los “slums” más grandes de Asia, pero conocido en particular por quedar en el mismo centro de Mumbai, una de las ciudades indias más “modernas” y la cual se proyecta como el Shangai indio.

     “Dharavi, India largest’s slum eyed by Mumbai developers” – LA Times informa sobre los nuevos planes de “rehabitilizar” y “redesarrollar” Dharavi, planes a los que se han opuesto fuertemente los residentes de este slum

    “Mumbai slum solution?” – la misma polémica esta vez cubierto por la BBC

3. “The Paradox of Bombay” es una serie de reportajes en profundidad que hizo Spiegel Online International sobre Mombay (antes Bombay), incluye los siguientes tres artículos que están excelentes

       Part I: Slums, Stocks, Stars and the New India

       Part II: Manchester of the East

       Part III: From the Slums to the City Center