El debate “candente”: los candidatos a gobernación en la UPR

13 05 2008

Lo sabía. Los medios hicieron con el debate lo que les dio la gana. La UPR es un recinto de revoltosos y punto. Por supuesto que el debate no podía ser nada menos que “candente” (como lo adjetiviza el título del artículo de El Nuevo Día). No importa el profesionalismo y cuidado con el que se desarrolló todo el trabajo de organización llevado a cabo por la APEP. O el hecho de que fue una actividad dirigida por y para estudiantes, esa misma juventud que tanto critican porque disque no hace nada y son unos plastas apolíticos, no pensantes. No importa tampoco la paciencia con la que estudiantes (que no contábamos con los privilegios de colaera de periodistas e invitados especiales) esperamos en la fila desde las 12:30 del mediodía, bajo un sol particularmente caribeño en lo candente que era. NO. Nacarile del oriente con esas historias.

Lo que importó, lo que se llevó titulo, lead, más de la mitad del cuerpo de la noticia, citas, y conclusión, fue un incidente protagonizado por tres personas. Tres. De cientos que había. Un instante revoltoso de tres estudiantes cubiertos con gorras y gafas que interrumpieron al gobernador momentáneamente es lo que es noticia. Ni siquiera se cubrió el hecho de que inmediatamente el acto recibió un gran abucheo y un unísono coro de “fuera” no se hizo esperar. Esta reacción, reflejo del compromiso del estudiantado con un espacio para debatir y no el imponer ideas y artimañas que pertenecen a otros espacios, quedó olvidada. Las iniciativas, los intentos de desarrollo, mucho menos los mensajes allí presenciados….Nada de eso importa. Hay un molde sobre como escribir historias de la UPR (y de la juventud) y a ese molde se ajusta todo, sea o no parte importante de los acontecimientos. La verdad es que la prensa, y la noticia, muchas veces es puro performance.





La “coolificación” de Ballet Concierto: el XXI Festival de Coreógrafos

31 10 2007

Con un título que lleva todas las de venderse como oferta innovadora (signos de exclamación, apertura a múltiples ritmos y uso de un pronombre inclusivo) Ballet Concierto de Puerto Rico presentó su XXII Festival de Coreógrafos: ¨¡Bailando al son que me toquen!¨. Como todos los años, se pretendía hacer una especie de compilación de baile en la que coreógrafos de diversos países presentan sus trabajos; dándole una oportunidad tanto al público como los estudiantes de Ballet Concierto de exponerse a cosas diferentes. Y ciertamente, cosas muy diferentes fueron las que se vieron.

Si bien se reconoce el esfuerzo que conlleva realizar una actividad dedicada exclusivamente al baile en un espacio tan prestigioso-ejem caro- como el Centro de Bellas Artes de San Juan, hay que resaltar que el espectáculo fue altamente inconsistente en términos de calidad. Tuvo, en resumidas cuentas, dos números regulares con coreografías que estaban bien pero que no decían mucho ni aportaban nada nuevo al mundo del baile (mucho menos al arte en general); dos trabajos geniales, y una aberración total que parecía más talent show de high school que otra cosa.

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Empezemos por lo bueno: “4 x tango” de Denisse Eliza y “Abriendo puertas” de Emmanuel de Jesús, ambos puertorriqueños y también los dos coreógrafos más jóvenes de la actividad. En el caso de “4 x tango”, que ganó el premio de mejor coreografía, se hizo un estudio cronológico del desarrollo del tango desde sus inicios hasta las mezclas actuales con la electrónica, siendo particularmente interesante el uso de proyectores y elementos multimedia como parte de la escenografía. Este elemnto multimedia está muy en voga en el mundo de la danza contemporánea (Sylvie Guillen, Ballet Nacional de Marseille, etc.) , pero en Puerto Rico como que no acaba de llegar.

Por otro lado, “Abriendo puertas”, que mereció una mención especial, tomó una premisa tan simple como abrir una puerta (sí, literalmente eso es el germen creador de la pieza) para comentar sobre la paz y la tolerancia tanto desde la conocida frase de “salir del closet” (eran nueve hombres entrando y saliendo constantemente a través de estas puertas, y, considerando los debates sobre la resolución 99, no creo que sea casual) hasta la incomunicación que a veces representa vivir en un mundo tan apresurado y complicado como el nuestro.

Sin embargo, las primeras dos piezas, “Preludio numero 1” de Eloy Barragán y “La valse” de Héctor Sanzano, resultaron bastante ordinarias (en gran medida por la pobre interpretación técnica de los bailarines quienes se fueron de tiempo, tuvieron problemas de spacing, entre otras novatadas no dignas de una compañía) y la última, “Grafiti” de Marie Frances Pérez fue un final bastante nebuloso.

Marie Frances Pérez posando para el "Bombón de Así" de Primera Hora donde "Las interesadas en participar en esta sección envíe -para evaluación- sus fotos en colores de cuerpo entero en bikini"...nice.

Marie Frances Pérez posando para el "Bombón de Así" de Primera Hora donde "Las interesadas en participar en esta sección envíe -para evaluación- sus fotos en colores de cuerpo entero en bikini"...nice.

Se entiende que Ballet Concierto es una escuela de ballet y probablemente no están muy en contacto con el mundo del hip hop, pero por dios, eso no es excusa, si te presentas como profesional bailas como profesional, sea tu campo o no, y si no te sale, pues en verdad, ten la humildad de cederle el espacio a los que saben. Mas no sólo estoy hablando de la calidad del baile (los nenes de juventour les dan tres patás) sino también la misma coreografía, que era un “remake” de lo que ya se ha visto cuarenta mil veces en Save the Last Dance, Step up y Center Stage entre otras películas recientes: muchachas de ballet de repente descubren lo urbano y voila!: todos términamos bailando felices, bla bla bla… nada nuevo y ni siquiera contaba con una coreografía llamativa con pasos interesantes… eso pasa cuando el mayor credencial del artista es ser director coreográfico de Miguelito.

Y fueron esos subes y bajas lo que le dio un feeling entre amateur y apresurado a la producción como si hubiera que cumplir con este statement “in” de “¡Bailando al son que me toquen!” a como dé lugar. Uno esperaría que con ese título se jugaría con los muchos posibles bailes dependiendo del son que se diera, pero terminó sintiéndose como una excusa para abarcar tanto el hip hop como el ballet en un sólo show, en un esfuerzo que parecía estar orquestado para promover una “coolificación” de Ballet Concierto. Esto en un momento en que el ballet ha perdido exposición en la Isla y las nenas son llevadas a participar del “reggeatoni” de Kellogs con Toni el Tigre, en vez de entrenamiento formal en baile, como solía ser el ritual de las niñas buenas de clase media.

Se entiende los deseos de integrar otras cosas, es más es una aspiración súper necesaria en el arte, pero no cuando se siente forzado, no cuando viene tan empujado a lo apucha y traga porque como bien nos han dejado saber los anuncios de Sprite, la desesperación no es sexy, y peor aun, es evidente.