Life of Pi o un encuentro pendiente con un libro

21 06 2010

Me encuentro abrumada. Casi ni me atrevo a pensar, solo siento. Siento… una mezcla extraña de miedo y exitación, de horror y felicidad liberadora. Acabo de terminar Life of Pi, novela de Yann Martel, y que experiencia ha sido.

Hace años tenía pendiente esa novela, era de esos libros que compras por interés conveniente o conveniencia interesada mientras un Borders se cruzó en tu camino, y luego, así de ligero y fácil que llega se queda engabetado en el librero. Cogiendo polvo. Espereando su momento-si es que alguno tendrá. Libros vienen y van. El trabajo se acumula. El famoso momento libre para “catch up” con tus lecturas pendientes nunca llega y mientras tanto el libro espera. No le queda remedio. ¿Qué más puede hacer, coger patas y volar?

Quizás.

Si los libros vuelan este lo hace. Y no lo digo a lo “hará tu imaginación volar”. Por Dios, este pedacito de historia sobre historias invoca más que eso. La experiencia de leer Life of Pi ha sido mucho más. Sí, hay una imaginación sagaz, una habilidad para la descripción realista de hasta las más inconcebibles realidades, y la narración de hasta los detalles más insignificativos resulta wikipidesco en lo adictiivo que puede terminar siendo. Pero hay tanto de profundidad en este librito, y sin ser pretensioso. Simplemente fluye, como el mar. Y a veces te arrastra tormentosamente, otras te hace reir a burbujas, otras simlemente es. No sé ni que pensar. A poco me atrevo a sentir. Ya lo dije antes, pero lo reitero.

Dicen las reseñas que Life of Pi es una historia sobre religión, sobre filosofía,sobre supervivencia, sobre náufragos, sobre el encuentro casi trascendental entre el ser humano y lo salvaje animal…quizás… de seguro. A mi me recordó a la magistral simpleza de The Old Man and the Seas pero con más textura, a los momentos geniales de Lost, a a los veintemil vericuetos heroicos de una épica, pero que importa a qué me recordó en particular. El punto es que es una historia que hace más que contar una historia, es una historia que cuenta y crea historias a su vez, es una historia que evoca.

…..

Though one can read Life of Pi just for fun, trying to figure out
Pi’s relationship to God makes one feel a bit like the castaway hero
wrestling slippery fish into his lifeboat for dinner. An idea twists and
turns, glittering and gleaming, slaps you in the face with its tail and
slips away. Did the story really happen? Does it make one believe in
God? What kind of God? Early on the narrator says, “This story has a
happy ending.” But Pi also tells his interviewer, “I have nothing to say
of my working life, only that a tie is a noose, and inverted though it
is, it will hang a man nonetheless if he’s not careful”

De una reseña publicada por The Nation

Anuncios




La historia: ¿el sexto género literario?

14 12 2008

Dudo que fuera pura casualidad. Hoy Luis López Nieves publicó una de sus cartas bizantinas, llamada “El sexto gñenero literario“, en la que a través de “Constantino” argumenta la historia como un sexto género literario. Dice:

Por eso pienso, querida Eudocia, que la historia realmente no existe. Lo que existe es la literatura. Dentro de la literatura, como ya sabes, hay cinco géneros clásicos: poesía, drama, ensayo, cuento y novela. Añado que también se debe incluir la historia como un sexto género literario.

(…)

Ha llegado el momento de llamar a la historia por su verdadero nombre. Y no hay que avergonzarse. No está mal que la historia sea un género literario porque cada país tiene derecho a construir su propia imagen.

Curioso que saliera justo esta semana en que se estrena “Seva Vive“. Me parece que nos ofrece un vistaso a porqué escribió el cuento de “Seva” y cuál es la relevancia que le ve tanto al cuento como la película, que se toma la molestia de explorar precisamente ese rol que juega la historia.

Por mi parte no me apresuro tanto como a catalogar la historia como literatura (independientemente de que reconozca el factor construido de tales narrativas), pero concuerdo con la idea de que la historia es uno de esos medios importantísimos a través de los cuales se construye la imagen de un país. Es más, precisamente porque contribuye tanto a la construcción de la imagen de un país es que me parece aún más importante reconocer la historia como más del lado de las ciencias que de la literatura.

Querámoslo o no las ciencias tienen más respeto a la hora de proveer justificaciones y explicaciones sobre la realidad (pasada, presente o futura) y por algo es, independientemente de que a veces fallen, tienen un sistema estructurado  y consistente de buscar el conocimiento. Un sistema corrobarable que es constantemente revisado por otros pares del campo. La literatura no lo tiene (ni lo debería tener, sería aburridísimo) ni necesariamente tiene que comprometerse con buscar la verdad o mostrarla, pero es lo que las separa y le da un lugar especial a la historia fuera de la literatura.

Quizás lo que corresponde más bien es replantearnos la historia como una ciencia sí, pero como un constructo también, resultado de humanos que no pueden más que impregnarle su visión de mundo aún cuando no lo quieran, pero el intento por no hacerlo, el intentento por contarlo tal cual es, eso es lo que vale. Ejemplo, la gente se pasa hablando de como el periodismo es una mierda, aburrido, siempre cuentan lo mismo y de la misma forma, pero si uno trata de buscar algún recurso literario (que no un fin literario) rápido te brincan encima a reclamarte “objetividad”. A los historiadores les pasa lo mismo tienen que pelearse entre cómo armar una historia para que pueda ser, como mínimo, leible y cómo mantenerse fieles a los datos corroborables para tratar de proveer una explicación a los hechos pasados. Aunque yo diría que al lado de los periodistas la tienen tremenda porque al menos no tienen que bregar con tratar de producir “La Verdad” de un día para otro por presiones de tiempo, ni bregar con las presiones de los “grandes medios” que son precisamente tus jefes… pero ya eso es otra historia.