“Coraline”: tenebrosa magia de luz, música y color

13 03 2009

CT.LAIKAEs que no había forma de que esta peli no fuera genial.

El guión, sobre una niña que abre una puerta en su nuevo hogar que la lleva un mundo mágico donde todo es igual que el mundo real pero mejor, está basado en una novela de Neil Gaiman, problablemente uno de los escritores populares más creativos e inteligentes que hay en el momento. Neil se especializa en el campo de la fantasía y su arte radica en saberse los cánones de la fantasía tan y tan al dedillo que es capaz de jugar con ellos para subvertrlos y darnos cosas sumamente inesperadas, de forma que hasta lo más ordinario y común se vuelve mágico, fantasioso, tenebroso.

En este caso se le da la vuelta a la idea del niño que cruza a un mundo mágico (Alice in Wonderland, Chronicles of Narnia, etc.) y también se juega con la idea del musical animado siguiendo el standard establecido por Disney en su época de oro (Aladdin, Beauty and the Beast, The Little Mermaid) de que las películas animadas están hechas para ser rellenadas de canciones.  Pero ¡que canciones señores! el que escuche estas líricas con atención se dará cuenta que lo que puede llevar un ritmo “inocente”, “juguetón” y pegajoso esconde un peligro mucho más grande que la carie que viene después del dulce.

Lo que me lleva al responsable de la música, Bruno Coulais, el mismo compositor que estubo a cargo de la música de “Les Choristes“, otro soundtrack genial y que de paso se ganó el Oscar(por mejor canción)

En “Coraline” la música es simplemente espectacular: llena de energía y de una magia imposible de escribir que como que te asusta pero a la vez no puedes evitar más que sentirte inevitablemente atraido a ella, a escucharla y dejarte llevar por ella así como Coraline no puede evitar se seducida por este mágico mundo en el que se adentra y que poco a poco se apodera de ella.

Y para completar la trifecta perfecta, el director es Henry Selick, el creador de “Nightmare Before Christmas” (que no, no es Tim burton).

De más está resaltar el espectacular trabajo artístico que conllevó hacer esta película en animación stop motion puesto que no sólo se trata de filmar sino que hay que hacer las esculturas/marionetas tanto de los personajes como sus entornos y aquí hay un nivel de detalle y ambición artística- desde un invierno lúgubre hasta un jardín multicolor estilo Alicia en el País de la Maravillas. Es realmente conmovedor ver el resultado final de lo que seguro fueron horas interminables en un estudio de trabajo.

En fin: ingeniosa, interesante, y, si bien un poquito terrorífica, muy divertida.


Una de las canciones hechas por Coulais, apoteósica y escalofriante

Escena (y canción) adorable y creepy como toda la película.

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Los niños millonarios de Danny Boyle

3 03 2009
Antes de "Slumdog Millionaire" Danny Boyle hizo "Millions"

Antes de "Slumdog Millionaire" Danny Boyle hizo "Millions"

Con todo esto de la fiebre de “Slumdog millionaire” tras su victoria apoteósica en los Oscares ( oscares, incluyendo mejor director y mejor película) me he puesto a mirar de nuevo la cinematografía de Danny Boyle (su director) y acabo de darme cuenta que él también hizo “Millions”, una película que en muchas cosas se parece a “Slumdog Millionaire”: es la historia de dos niños que viven en unas circunstancias opresivas/depresivas y a su manera, con fuerza de inventiva y algo de suerte se las ingenian para sobrevivir. También es la historia de dos hermanos, uno mas seducible por el dinero y la posibilidad de escapar el dolor a través de él y otro que por el contrario quiere salvar a los menos afortunados, la encarnación de la inocencia en su versión más “pura” y clásica. De más está decir que ambas trabajan la idea de la riqueza (monetaria) por un golpe de suerte y las reflexiones que eso implica sobre lo que esperamos de la vida, lo que realmente queremos de ella y qué realmente necesitamos. Por supuesto Boyle hace esto sin sermonear (sino sería un director fatal, aburrídismo e irritante). Pero bueno, a fin de cuentas, en ambas películas luego de una serie de incidentes surreales, el bien triunfa y dejas la sala de cine con el sentir de que algo mágico y maravilloso ha pasado. Ambas son películas refrescantes, llenas de una alegría de vivir increíble.

Mas no digo esto para señalar que Boyle se copió de si mismo u algo por el estilo. Las películas se sienten (y ven) muy distintas, bueno que ni cuenta me di en el momento de esos paralelismos es algo que ha vuelto a mi tras algunos días de reflexión, ya cuando uno coge cierta distancia y puede ver la película con una mirada diferente, a poco más racional y calculadora. Pero a lo que iba, las películas se sienten muy distintas, quizas porque ambas logran retratar muy bien la localidad de su ambiente: en el caso de “Millions”, una ciudad cualquiera en Inglaterra en algún momento futuro en el que se está haciendo la transición al euro, en “Slumdog Millionaire”, el Mumbai en medio de su transformación como metrópolis globalizada. Es esa especificidad local, esa capacidad que tiene Boyle de entender el lenguaje visual, sonoro y rítmico de una ciudad y la sociedad que la vive para re-presentarlo en una pantalla grande la que vuelves estas dos obras de cine diferentes.

Me parece que podemos esperar muchas más cosas geniales de este director, porque a fin de cuentas de eso se trata el cine: de contar historias universales (es decir comunes a muchos, “repetidas” como quien dice) pero hacerlo de una manera única, que refleje la individualidad particular que tiene cada historia, cada vida.

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“Millions” y “Slumdog Millionaire”, ambas de Danny Boyle, cuentan la historia de dos hermanos, ninguno intrínsicamente malo, pero uno más dirigido a la “sobrevivencia” y otro a los caminos beatos de hacer el bien sin mirar a quién ni importar qué.





Se queda corta la primera parte de “Ché”: El Argentino

6 02 2009

Quizás tenga que ver con que en Puerto Rico se mostró sólo la primera parte, El Argentino,  en vez de juntas las dos partes como en otros sitios…. quizás, pero la verdad es que aunque sea medio antipático por disque antipatriótico a mi no me convenció la última entrega de Benicio del Toro, “Ché”. Aunque las actuaciones eran sólidas y fue chévere ver a un montón de caras conocidas (al parecer medio Puerto Rico trabajó de extra en el film) me parecio que la última película de Steven Soderbergh tenía un problema narrativo serio, demasiado monótona en el sentido literal, todo estaba en un mismo tono siempre usando los mismos recursos,  y aunque al principio parecían geniales luego de dos horas de lo mismo aún la cinematografía más “perfecta” técnicamente pierde su sabor, su interés. Además, me parece que se pusieron tímidos con eso del Ché ser una figura polémica (revolucionario, terrorista, loco, visionario), y bajo excusa de presentar una visión factual del che y no tomar posiciones respecto a él y su legado, uno ni siente que es humano, más bien parece máquina, para un hombre que declaro que el amor es el más importante valor de un revolucionario resulta irónico que “Ché” nos presente con un hombre que parece guiado más que nada por que así estaba escrito el destino (o el guión) que por nada más, un hombre que en toda la película no parece bajar a tierra y ser humano lo suficiente como para poder hacer tal cosa como amar.

Espectacular: Demian Bichir como Fidel Castro (la forma de hablar, de moverse, genial, gritaba comandante por los poros) y Santiago Cabrera como Camilo Cienfuegos (qué personalidad señores)

Horroroso: Catalina Sandino como Aleida, aunque en muchos actores había cierta inconsistencia en los acentos, Sandino botó la bola, por como hablaba nadie hubiera imaginado que se supone que interpretara a una cubana. Puede parecer una bobada pero en una película de este nivel esas cosas no deben pasar. Además su personaje parecía sobrar, esperemos que en la segunda parte (cuando se convierta en la amante y luego esposa del ché) esto mejore, digo, si me decido a verla.