El debate “candente”: los candidatos a gobernación en la UPR

13 05 2008

Lo sabía. Los medios hicieron con el debate lo que les dio la gana. La UPR es un recinto de revoltosos y punto. Por supuesto que el debate no podía ser nada menos que “candente” (como lo adjetiviza el título del artículo de El Nuevo Día). No importa el profesionalismo y cuidado con el que se desarrolló todo el trabajo de organización llevado a cabo por la APEP. O el hecho de que fue una actividad dirigida por y para estudiantes, esa misma juventud que tanto critican porque disque no hace nada y son unos plastas apolíticos, no pensantes. No importa tampoco la paciencia con la que estudiantes (que no contábamos con los privilegios de colaera de periodistas e invitados especiales) esperamos en la fila desde las 12:30 del mediodía, bajo un sol particularmente caribeño en lo candente que era. NO. Nacarile del oriente con esas historias.

Lo que importó, lo que se llevó titulo, lead, más de la mitad del cuerpo de la noticia, citas, y conclusión, fue un incidente protagonizado por tres personas. Tres. De cientos que había. Un instante revoltoso de tres estudiantes cubiertos con gorras y gafas que interrumpieron al gobernador momentáneamente es lo que es noticia. Ni siquiera se cubrió el hecho de que inmediatamente el acto recibió un gran abucheo y un unísono coro de “fuera” no se hizo esperar. Esta reacción, reflejo del compromiso del estudiantado con un espacio para debatir y no el imponer ideas y artimañas que pertenecen a otros espacios, quedó olvidada. Las iniciativas, los intentos de desarrollo, mucho menos los mensajes allí presenciados….Nada de eso importa. Hay un molde sobre como escribir historias de la UPR (y de la juventud) y a ese molde se ajusta todo, sea o no parte importante de los acontecimientos. La verdad es que la prensa, y la noticia, muchas veces es puro performance.





Viveca one more vez… Presentando: “El cuerpo emigrado”

18 11 2007

 Viveca Vazquez, l’enfant terrible de la danza puertorriqueña regresó otra vez a las tablas esta semana para re-presentar “Mascando inglés”, montada originalmente en el 1988 y vuelta a montar hoy para la actividad “El cuerpo emigrado” .

plena-twisted.jpgEn el principio, fue la espera. Y por más de una hora, porque para ponerlo en las palabras de la coordinadora de la actividad (alguna profesora cuyo nombre no recuerdo) “esto es una pieza sobre la emigración y ustedes saben que a veces hay inconvenientes y el avión no puede despeguar, pues, en esas estamos…esperando a que el avión despegue”. Después Viveca aclaró que los problemas no eran de aviones o aduanas sino despites… se le había quedado la música.

Pero vale, a lo que vinimos, Vázquez tiene fama de ser la coreográfa más experimental en Puerto Rico, habiendo sido clasificada por Susan Homar (nuestra “resident expert in dance”) como ‘la más “rara” de las coreógrafas’ de danza moderna que trabajan en la Isla. Y como la reputación no se aguanta la pieza comenzó obligando a los espectadores a darle la espalda al escenario para poder ver lo que estaba pasando. La profesora sin nombre señaló este elemento como un ejemplo de lo que hace a Vázquez toda una rebelde, entendiendo que rebelde en la IUPI es igual a original y “cool” en lo que al mundillo alternativo se refiere. Y sí, estubo “cool” que empezara opuesto a lo esperado tradicionalmente, pero ahí el detalle está en que el público que va a ver a Viveca Vázquez es un público ya enterado en los anticódigos de lo experimental y el performance art en general (con excepción de los prepitas de Huma que van obligados a hacer reseñas). Entonces esto no resulta particularmente sorprendente, por el contrario es la norma, y llego a pensar que ya hay todo un handbook de lo alternativo-intelectual: harás algo fuera del excenario, te verás feo y harás referencia a Foucault o Lacán.

Y ese fue más o menos mi “feeling” a través de toda la presentación: era un esfuerzo constante por romper normas estéticas, pero honestamente esto puede resultar tan aburrido como siempre seguir los cánones que dicen que un esplit es lindo y nunca debes darle la espalda al público. Así que tuvo sus momentos muy chéveres que realmente planteaban conflictos tanto estéticos como éticos en torno a la inmigración: la aislación, el movimiento frenético, el deseo de pertenecer pero no poder porque siempre eres el otro, etc. Pero quizás pudo haber sido más que momentos si flexibilizamos un poco la antiregla tanto como la regla.

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Fotos: Diana Soto De Jesús





Tego y algo más, en el Centro de Estudiantes

2 11 2007

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 Ayer, día de halloween, muertos y brujas, entre otras variedades tenebrosas, hubo una congregación de vivitos en los predios del Centro de Estudiante de la UPR para ir a escuchar a Tego Calderón. Aquí algunos recuerditos del momento

  

  1. Un animador que semi desesperado trataba de justificar cómo era posible que en medio de un calor que tenía las axilas trabajando overtime se presentara un desfile de moda en que los abrigos tenían primacía, e incluso, pelaje “porque, este, yo sé que hace calor, pero los pueden usar pa por la noche”….right
  2. una invasión de high schoolers de la Vilamallo a quienes un policía del recinto (también conocidos como guardias de palito) les dijo “ustedes no pueden entrar” a lo que se viraron (algunos), lo miraron y siguieron andando…suponemos que en desobediencia civil ante lo decepcionante del desempeño policial últimamente
  3.  un condón guindado en un palo…

 img_3218.jpgpor si las moscas…

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Fotos por: Diana Soto





¡Por fin somos Colón!

29 10 2007

Afiche de1 1982 de  pelicula española

El pasado martes 16 (si, nada de 13 ni de superticiones aunque estemos en el mes de las “brujas”) reconocí nuevas y viejas realidades en mi más reciente visita al teatro del recinto riopedrense de la universidad del estado, es decir, la iupi. Directamente desde España se presentaba en única función La Barraca de Colón, cuyo estilo de la compañía Teatro Corsario y sinopsis intrigaron a estudiantes, profesores y público en general que llenaron casi a capacidad la sala. No logramos entrar a la función sin antes hacer una fila desorganizada que nos mantuvo frente a las puertas del teatro desplegados por sus escaleras cuales feligreses llegando de una larga procesión a un anhelado altar. Pero esperar así es una vieja realidad al igual que la ola de calor, el dengue o que si eres extranjero a la iupi pagas diez dólares con setenta centavos, en otra ocasiones quizás más, para lograr acceso a las tablas. Las nuevas realidades estaban a punto de comenzar conjunto con la obra que estaba media hora retrasada. Tratando de escoger el mejor asiento me encamino por las escaleras y una ujier me explica que permanece cerrada la puerta de acceso al mezzannine y de más áreas del segundo piso por órdenes de esperar que se llene el primer piso primero, ¡que casualidad! Entendemos por razones obvias que esas órdenes provenían de alguien superior en poder a ella en la omnipresente torre de la burocracia. Aunque usted haya pagado o tuviera el privilegio de entrar de manera “gratuita” tenías que acomodarte estructuradamente y en ese orden designado. Las taquillas no asignaban asientos, solo un conteo de registros. Dudo que, si se llenaba la sala y decidían abrir el segundo piso, fueran a buscarme en la esquina o entre medio de asientos para hacerle honor al valor de la justicia y permitirme ubicarme donde realmente quería, antes de que alguien que llegara mucho más tarde que yo ocupara los deseados asientos del mezzannine. Todo quedó como un suceso imaginario pues ante la llegada de más compañeros finalmente no terminó como utopía el acceso al segundo piso, nuestra primera opción.
La tradicional tercera llamada y la delicada disminución de luces fueron la señal para el silencio de la audiencia y la salida de un hombre a escena que, abriendose paso entre el aún cerrado telón, nos acompañaría el resto de la hora y media narrando la obra. Ésta estuvo caracterizada por un elenco realizando más de un personaje, la sátira y los elementos circences. La comedia fue el resultado mientras nos presentaban una nueva versión del personaje histórico de Cristobal Colón desde una perspectiva muy diferente y menos inocente que la que nos enseñan con detalles menguados cuando vamos a la escuelita. Desde el nacimiento de la primera ambición hacia el viaje a las Indias hasta la llegada a las Américas, su relación con la Reina, los nobles y nativos mejicanos del futuro escenificados añadido a la picardía, canto y baile del espectáculo, lograron que transcurriera una presentación fresca y diferente a los que conocemos en el teatro de nuestro país.

En medio del festejo por el concedido permiso Real de su planificado viaje, el personaje principal genialmente exclama: “¡Por fin soy Colón!” dejando entrever la intención de presentarlo como el ser codicioso que pudo haber sido y abriendo una ventana entre él, el futuro y la audiencia. Pensé que aún con el efecto del tiempo y la historia cada uno de nosotros se parece mucho a este personaje mientras buscamos como el dinero, poder, fama, tecnología y medios mal utilizados puedan encaminarnos a algún portal que nos permita ver en que nos convertiremos, poder regresar y decir ante un legendario logro, entre ironías y frivolidad… ¡Por fin somos Colón! Es precisamente la estaticidad de ciertas ideas y prejuicios que han predominado en sociedades las que fueron problematizadas y burladas en el argumento de la pieza puesta en escena.