Olvídense de las compañías automovilísticas, ¡Salven a las marionetas!

5 12 2008

Mientras la tres compañías automovilísticas más grandes de EEUU, Chrysler, Ford y General Motors, le ruegan al Congreso que les regale, perdón, les “preste”, 34 billones de dólares para compensar por su mala administración de años, el New York Times ha sacado un artículo con el genial título de “Forget Citygroup, Puppet Show Needs a Bailout“. Dice:

There are many ways to measure California’s tanking economy: an 8.2 percent unemployment rate; a multibillion-dollar state budget gap; threatened endowments of the city’s museums, causing some cultural institutions to nearly default on mortgages; and the continued weakening of the Hollywood studio system. But the meltdown of the marionettes may say it all.

(…)

Over the last few months Mr. Baker, 84, has fallen $30,000 behind on his mortgage and lost a rent-paying tenant, while his two major sources of revenue have dried up. First, the public schools have reduced financing for field trips. And second, some of his lower-income parents, he said, unemployed and swimming in debt, are unable to come up with the $15-per-ticket admission.

 “We’ve had quite a few people call who are losing their houses and have to cancel birthday parties,” he said.

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 Y si bien esa situación particular resulta fuerte apunta a un problema más grande: ante una crisis económica, o sea, cuando “aprieta el bolsillo” de las primeras cosas que se descartan son las llamadas “actividades culturales”. De repente ir al teatro, o a ver un showcito de baile o impro en un café teatro se vuelve caro. En vez, para compensar esa necesidad natural que tiene el ser humano por el ocio y los medios de expresión, quizás vamos al cine, o si se pone bien pelúa la cosa, nos resignamos a esperar por los vídeos de Netflix, porque no hay chavos ni pa gastar gasolina en ir a blockbuster.

Recientemente me han llegado rumores (vale no soy La Comay, pero to’ el mundo tiene “pajaritos” que le cuentan cosas) de que el café teatro Araba puedes estar cerrando muy pronto. Y es una pena, un espacio nuevo que presentó cosas interesantísimas como el Homenaje a la Muerte y la Mentira, y que el próximo fin de semana del 19 – 21 tendrá al excelente grupo de teatro “Y No Había Luz“, no va a lograr durar mucho más de un año. Y bueno, la crisis en los museos del país ha sido harto discutida, sin hablar de como en tiempos “normales” compañías como Andanza y Ballet Concierto, entre otras compañías que funcionan (y producen) a tiempo completo, no tienen suficiente apoyo gubernamental. De seguro después de que se decidan a eliminar la procuradoría de la mujer por disque inecesaria decidirán de una vez y por todas darle muerte al Instituto de Cultura que, a pesar de sus fallas, lo que necesita es una reorganización no un tijerazo.





Y no había luz en ¨Repertorio¨ una protesta en risa y silencio

29 08 2008

Hay quienes se valen de lágrimas. Otros, prefieren gritar. Pero esta semana ni el uno ni el otro fueron los elementos dramáticos escogidos para protestar. Por el contrario, el grupo Y no habia luz, presentó una serie de piezas en las que el silencio y la risa sobrecogían al espectador en un mundo altamente doloroso. Soledad, conformismo, dictaduras vestidas de democracia… estos son los temas centrales de las cinco piezas presentadas como parte de ¨Repertorio¨, obra que se presenta en el Teatro Julia de Burgos, hoy y mañana a las 8 pm. 

Con una propuesta semi experimental e informada de las corrientes estéticas surrealistas en el teatro de vanguardia, este grupo de jóvenes ofreció una muestra de su trabajo en los últimos cinco años que, si bien dejaba ver el hecho de que la mayoría son todavia estudiantes y hace falta pulir un poco más, también demostró que el talento ciertamente va por buen camino.

La primera pieza, ¨Casa tomada¨, fue una interesante pieza en la que a través de la danza experimental y el mimodrama se interpretó el cuento de Julio Cortazar del cual la pieza saca su título. La riqueza del trabajo residió principalmente en el uso ingenioso de la utileria que poco a poco, entre el baile y la expresión corporal, iban cobrando vida: al punto que simples agujas de tejer terminaban volando por los cielos tal cuales flechas en llama. Esta intelegicencia a la hora de tomar elementos cotidianos como agujas, caballos de juguete, bolas, y cubos, y combertilos en personajes o símbolos más que meros accesorios, fue el punto fuerte de la presentación, que alcanzó su mejor expresión en ¨Cu-tendencia¨.

En esta pieza, dividida en dos partes y presentada originalmente como parte del festival del objeto performático, parte de la figura geométrica del cubo para metaforizar sobre lo cuadrado en nuestras vida y sociedad. En la primera parte el silencio impera y más que decir las cosas, estas se muestran. Es aquí donde la quimica de las gemelas Helfeld resulta irresistible, y la interpretación ¨juguetona pero triste¨ de Yussef Soto resulta tan cautivadora como en Fin del Sueño. Luego, a través de un recurso clásico (el sueño de un personaje) surge una segunda historia en la que se utiliza un elemento no tan clásico (las marionetas). Y ue este constante ir y venir entre las modidas clásicas del teatro y los giros inesperados lo que hicieron de ¨Repertorio¨ una pieza digna. Poder ver a estos artistas caminando la línea fina entre el cliché y la innovación y, la mayoría de las veces (excepto los pocos momentos en que la pasión por la protesta política podía más), tirando más hacia lo innovador que lo predecible lo que hicieron de esta propuesta una ganadora.





“Fin del sueño”: más de una manera de contar el insomnio

29 03 2008

En el 1967 Gabriel García Márquez nos trajo una “lluvia de flores amarillas” que coronó la muerte del patriarca de los Buendías, José Arcadio. Hoy, algunas millas más lejos, pero todavía en la esfera mágica del Caribe, son almohadas las que llueven. Almohadas impregnadas de muerte, angustia y soledad que dominaron el panorama de la obra experimental el “Fin del sueño”, obra que se presenta en el teatro Victoria Espinoza por el grupo teatral Agua, Sol y Sereno en colaboración con Y no había luz.

fin-del-final.jpgLa pieza, dirigida por Pedro Adorno, cuenta con una trama relativamente sencilla: una familia ordinaria de clase media sufre la muerte violenta de uno de sus hijos, Darío, y se debate entre el mejor camino para reconciliar la irracionalidad de tal acto con la vida que continua – ¿qué es mejor?: el olvido, la venganza… o la locura. Pero como buena pieza experimental el punto no está en qué se dice sino en cómo se dice. Y es aquí donde las almohadas hacen de las suyas, de ser un ícono clásico de paz y serenidad se vuelven un objeto problemático: almohadas que no permiten conciliar el sueño, que en vez de proveer comodidad lo que hacen es revolcar los dolores y remordimientos al punto de volverse armas con las que, literalmente, se sofoca a los personajes.

En este mundo donde las cosas no son lo que acostumbran son los espejos y su aparente “realidad” los que dominan, siendo el único elemento de escenografía. Pero esta “pobreza” escénica es adrede: el mundo de los personajes es un universo negro y enorme, cuya bastedad sin colores resulta opresiva. El gran tamaño del recién restaurado Victoria Espinoza resulta entonces de mucho beneficio pues permite que los personajes se muevan en múltiples espacios más allá de la tarima: enfrente de ésta, por detrás, e incluso por debajo, pero donde quiera que vayan sus angustias le persiguen y es imposible descansar, mucho menos soñar.

Otro elemento que resalta de la pieza, en adición al uso de la escenografía y el espacio, es la influencia de la danza a la hora de fijar las escenas. Si bien esto no es un musical y no hay irrupciones repentinas de coros bailando, la pieza aprovecha las posibilidades expresivas del movimiento y el ritmo. Constantemente se aprovecha la música en la pieza, incluso cuando los actores están hablando -algo que en el teatro tradicional resulta cuasi-tabú por la primacía que se le da a la voz por encima de todo.

Pero quizás lo más genial es como los actores tratan con tremenda naturalidad y respeto a sus personajes, nada de melodramas o de dicciones que gritan “mirame. soy actor.ESTOY AR-TI-CU-LAN-DO”. Independientemfin-de-la-camita-n.jpgente de que sus personajes sean locos montados en seudo-carros hechos a base de computadoras y manos de maniquí, o alcohólicas desnudas, su humanidad es lo que persevera. Quizás el sueño tiene que llegar a su fin pero no necesariamente las ganas de seguir soñando.